La historia de la vida de Arnoldo Galiano comienza un 30 de mayo de 1940. Su vida pauso momentaneamente un 16 de mayo del 2020 (5 minutos después de las 3 p.m.). Al final, perdió la batalla contra la muerte, pero ganó la Guerra de la Vida, y también ganó muchos Corazones. El no quería un funeral, quería ser incinerado, y fue muy claro sobre este asunto con nosotros. Por eso, el día de su muerte, mi hermano, mi hermana y yo llegamos a un acuerdo inmediato.

Después, mientras buscaba servicios de cremación en Internet, encontré un artículo titulado: “Cremación para los indigentes”. La palabra indigente la había oído usar en varios contextos, y no estaba seguro de su significado exacto, así que la encontré en Google. Un indigente, según el diccionario, es una persona tan pobre y necesitada que no puede satisfacer las necesidades básicas de la vida.

Después de leer la definición, suspiré y sonreí mientras los pensamientos de mi padre llenaban mi cabeza. Y luego, lloré un poco. Aunque mi padre era un hombre pobre, nunca fue indigente en ningún sentido de la palabra. Según normas poco estrictas muchos lo considerarían un hombre acomodado.  Y en términos espirituales era un hombre rico, y rico en buenas obras también. Permíteme explicarles;

Mi padre: el padre de mi hermana Gladys, mi hermano Gabriel y mi hermana pequeña Damaris:

Le encantaba servir y ayudar a las personas; era empático y carismático.

Un hombre de integridad espiritual, fiel, leal, temeroso de Dios, puntual, de fuertes convicciones y carácter.

Por un tiempo fue un delincuente criminal, se comprometió en obras clandestinas, un hombre trabajador.

Era un hombre de familia, una piedra angular, papi, abuelito, hermano, tío y un buen amigo.

Le encantaba servir y ayudar a las personas

Como algunos sabrán, viajar en automóvil con mi padre era una experiencia inolvidable. Y, dependiendo de nuestro punto de vista, puede haber sido una experiencia agradable o estresante.  Le encantaba ir rápido.  Hasta me atrevo a decir que necesitaba ir rápido – era parte de su esencia.

Yo pasé mucho tiempo viajando en carros con mi papá. ¡Y me encantaba cuando iba rápido! ¿A qué niño no le encanta la velocidad? Pasé suficiente tiempo conduciendo con él para darme cuenta como suspiraba con empatía cada vez que un desamparado se nos acercaba en una intersección pidiendo limosnas. A veces mi padre le daba un dinerito, a otros les compraba comida, o les regalaba su propia merienda. Cuando el veía a las personas con necesidad, actuaba de corazón para ayudarlos.

Con su empatía y su espíritu ayudador, edificaba a los demás con sus palabras, y con sus acciones.  Siempre nos estaba brindado algo de comer, tal vez porque a veces eso era todo lo que podía compartir, o tal vez porque sabía que una comida caliente o un buen sándwich pueden fortificar un alma y levantar un espíritu abatido. Quizás a algunos de ustedes los endulzo desde adentro; dándoles un caramelo, un chicle, galletitas o cualquier dulce que tenía para compartir.

También nos edificaba con su sonrisa, su sentido del humor, carisma, su perspicacia, su profundo respeto y, lo más importante, con un corazón empático que lo movía a ayudar.  Siempre estaba listo para ayudar, sea que se lo pidieran o no. Si sentía una necesidad, se ofrecería a ayudar, para manejarte a una cita urgente, o al salón del reino; con un poco de dinero; con comida; con un lugar para dormir; y con sus prácticos… y a veces peculiares, consejos.

Mi padre sirvió y ayudó a muchos y a tantos como pudo, aunque fuera solo con un poco.

“Al final de esta historia hay una sección de comentarios. Si conociste a nuestro padre, y en algún momento fue amable contigo.  O si lo viste ayudando a alguien más, por favor honra su memoria escribiendo tu comentario”

Un hombre de integridad espiritual, carisma y profundo respeto.

A mi padre le encantaba contar historias de su vida. Sobre su infancia en Camagüey. Cuando ayudaba a su abuelo en la finca familiar; sus juegos de muchacho en el arroyo; sus aventuras a caballo; y las fiestas campestres donde cantaba, bailaba y disfrutaba de su juventud al ritmo de Los Compadres.

La vida de Arnoldo Galiano – Discurso en Video

Ya casado, y con un niño y una niña se mudó a un pequeño pueblo rural de La Habana, Cuba. Me conto la primera vez que escuchó a alguien decir “Vamos a la casa de la” Pega “”. Para su sorpresa, más tarde descubrió que se referían a su casa. Aparentemente, el espíritu en su hogar era tan contagioso y placentero que era como si los invitados estuvieran pegados porque les resultaba difícil irse cuando visitaban.

Un hombre de carisma puede encantar a una multitud por un tiempo. Un hombre de integridad espiritual puede inspirar a muchos. Un hombre que muestra respeto profundo a otros se gana el respeto de los demás. Y un hombre que posee estas tres cualidades puede compararse con “la Pega”.

Sí, el pegamento no conserva su fuerza original para siempre. Algunos de ustedes que conocieron a mi padre en los últimos años de su vida tal vez presenciaron que a veces perdió los estribos. Otras veces era demasiado testarudo, y a veces podía actuar apasionadamente irracional.  Nunca se lo dije, pero yo presentía que sus síntomas eran resultado de la ambigüedad que presenciaba en este mundo; Que a veces se frustraba porque quería lograr ver -sin éxito- que los asuntos fueran exhibidos claramente, en blanco y negro, como la pantalla del televisor que dejamos en Cuba. Sin duda, un hombre transparente, de integridad espiritual y profundo respeto tendría que enfrentarse – y se enfrentó – a fuerzas que pusieron a prueba la fibra -la pega, la esencia misma de su ser.

Delincuente criminal, que se comprometió en obras clandestinas, y un hombre de trabajo.

En Cuba, casi todas las semanas papi nos llevaba una “fiestecita” en la casa de un amigo. Por lo general, era una casa diferente cada semana. Cuando era niño, me encantaba ver a mis amigos en estos arreglos. ¡Y de especial interés para mi eran los arreglos que concluían con batidos, refrescos o postres!

Recuerdo la tarde que tuvimos un arreglo en la casa de la familia Céspedes (Francisco, Margarita, Aristide, Sara, Vitia, Eunice y otros amigos). Estaba emocionado porque al final había; ¡Cake! Primero, estudiamos la Biblia y un tema Bíblico: ¡Espera! ¿Biblia? ¿En Cuba? ¿A final de los años 80?

Ese día, en un instante, sin darme cuenta, presencie a mi padre cometiendo un delito penal. participábamos en una actividad criminal clandestina: el estudio y distribución de la Biblia y de literatura bíblica en un país donde era prohíbo por ley.  Acabado de empezar el arreglo, un grupo de extraños se acercó a la casa.  El lector del nuestro grupo dejó de leer y lanzó la única literatura bíblica que teníamos hacia el ático de la casa.  Los extraños entraron, y alguien de nuestro grupo anunció “vamos a partir el Cake” … a lo que respondí … “¡Sí!”

Yo no entendía lo que pasaba en ese momento. Pero cuando era niño, ese evento fue memorable por la extraña rapidez con que concluyó la sección de estudio.  Ahora es que entiendo que: “Los Extraños”: eran agentes de la Seguridad del Estado de Cuba. “Arreglo” o “fiestecita”: palabra discreta con la que nos referíamos las reuniones espirituales que mi padre ayudaba a coordinar en secreto para estudiar la Biblia como congregación. Los miembros de nuestra congregación no participaban en actividades políticas, no pertenecían a partidos políticos o grupo activistas.  La gente llamaba a los miembros de la congregación muchos nombres – mi padre siempre prefirió el nombre oficial: Testigo de Jehová. Para el gobierno de la Republica de Cuba era sinónimo de Delincuente criminal.  “El castigo”: trabajo forzado, tiempo en prisión (en condiciones deplorables), tortura física y a veces mentales en forma de calabozos para despojar los derechos inalienables de los hombres.

Mi padre fue encarcelado 3 veces: una vez, antes de mi concepción; la segunda, antes de mi nacimiento y cuando yo era un bebé; y tercero, por un tiempo durante mi niñez.  Antes, durante, y después de sus sentencias; su convicción espiritual y su fe, su plenitud de corazón, su determinación de ayudar y animar a otros con su arduo trabajo para promover los intereses del reino de Dios mientras cuidaba de su familia era admirable. Pero no lo logro por sus propias fuerzas.

Arnoldo Galiano no era invencible, más bien, tenía una fuente oculta de donde surgía su poder. El mantuvo un a Fe fuerte y una esperanza verdadera hasta el final. Mi hermano Gabriel fue el último en presenciar la fe y la integridad de nuestro padre. Hace unas cuantas semanas, cuando mi hermano lo trajo de regreso a casa después de una visita al hospital, nuestro padre se sentó en su comedor y dirigió una oración memorable a Dios. Su oración estaba llena de sinceridad, verdadera fe y esperanza, y estaba dirigida a su fuente de poder.

A nuestro padre le hubiese gustado compartir su fuente de poder con ustedes, y se encuentra en Isaías 40: 28-31.  “¿Es que no lo sabes? ¿No lo has oído? Jehová, el Creador de los confines de la tierra, es un Dios para toda la eternidad. Jamás se cansa ni se agota. Su sabiduría supera toda comprensión.  Él fortalece al que está cansado y llena de vigor al que está débil.  Hasta los muchachos se cansan y se agotan, los jóvenes también tropiezan y se caen, pero los que ponen su esperanza en Jehová recobrarán las fuerzas. Alzarán el vuelo como si tuvieran alas de águila. Correrán y no se agotarán; andarán y no se cansarán”.” Esa era la fuente de poder de nuestro padre.

Arnoldo Galiano no era un delincuente criminal. Era un esclavo de su Dios, Jehová, y estaba completamente comprometido a edificar el espíritu de su prójimo. Era obstinado en su derrotero y fue un gran trabajador para Dios y para su familia.

Hombre de Familia, Piedra Angular, Papi, Abuelito, tío y buen amigo

Mis mejores recuerdos de infancia en Cuba con mi padre son los largos viajes en tren para visitar a la familia. Los viajes siempre comenzaban en Cojimar (la casa de Hemingway y mis primos pecosos), luego a Las Tunas y Camagüey. Mi padre siempre se pegaba a su familia como pegamento. Ha dejado atrás Hermanos y Hermanas por quienes se preocupaba profundamente. Sobrinos y sobrinas que lo amaban mucho. Nietos y nietas a quienes cuidaba como a sus propios hijos, y una bisnieta (Niki) que les alegro muchísimo sus últimos años de vida. Mi padre nos mantuvo conectados, era un hombre de familia (me lo dijo hace un año), era nuestra piedra angular, era Papi, Abuelito, Tío, hermano y un buen amigo.

Le encantaba compartir su esperanza inquebrantable

Hace cuatro años, mi padre visitó la casa de mis suegros. Lo saludé con un beso en la mejilla como siempre, luego me senté en la sala. Era el día después de la muerte de la abuela de mi esposa y había varios afligidos en la casa. Mi padre se quedó de pie y dijo algunas palabras para consolarlos.  Abrió su boca y dijo algo como: “Este es un momento muy triste. Lamentablemente, la muerte de nuestros seres queridos es inevitable en este sistema de cosas. Aunque la abuela ahora duerme en la muerte, tenemos la esperanza de estar con ella otra vez.   La misma esperanza que Marta, la hermana de Lázaro, le expresó a Jesucristo en la Biblia en el libro de Juan 11:24: ” “Yo sé que se levantará en la resurrección, en el último día”. Con esas palabras mi padre quiso consolar en aquel instante.  Esa resurrección, también la espera El.

¿Todos hemos visto los dibujos que hacen los niños pequeños? A sus padres les encantan. Quizá notamos que estos dibujos no son muy buenos. Pero la mamá y el papá están muy orgullosos del dibujo de su niño – lo ven como una obra maestra; llena su corazón de alegría. La bisnieta de Arnoldo coloreó una de esas “obras maestras” que el guardaba en su departamento.

Si el curso de la vida de cualquier humano (incluido el curso de la vida de mi padre) se transcribiera en un trozo de papel, podría parecer como el dibujo de un niño para muchos extraños. Pero en el caso del curso de la vida de Arnoldo, el juez no es un hombre, ni un extraño. El curso de la vida de Arnoldo lo juzga un padre amoroso que vio todo lo que hizo: lo bueno y lo malo. Y cuando ese padre amoroso mira la vida de Arnoldo transcrita en un trozo de papel ve una obra maestra de fe, amor e integridad. Lo sé porque de mi padre aprendí las palabras de Hebreos 6:10: “Porque Dios no es injusto para olvidar tu trabajo y el amor que mostraste por su nombre”.

Si mi padre pudiera enviarme un mensaje en este momento, el quisiera dejarles saber dónde está. Él no está en el cielo: el cielo es para Dios y los ángeles. Él no está en el infierno, el infierno no existe. El quiere que todos sepan que está muerto, durmiendo, descansando, pero no está sin esperanza. Él está en la memoria perfecta de Dios. Como una tarjeta de memoria lista para ser descargada en un cuerpo nuevo y perfecto, como una hebra ADN que también contiene todos los recuerdos y pensamientos que lo hicieron ser quien era. Él quisiera que supiéramos que, como dice Arnold Schwarzenegger, volverá. ¡Sí, a él también le encantaban los chistes!

Arnoldo hubiese querido recordarles las palabras escritas en la Biblia en Eclesiastés 9:10 “Todo lo que puedas hacer, hazlo con todas tus fuerzas, porque no hay actividad ni planes ni conocimiento ni sabiduría en la Tumba, el lugar adonde vas. “ – Entonces, ¡hagamos todo cuanto podamos — ya!

La receta que mi padre seguía para “hacer” las cosas era simple. Una receta de efectividad metódica. Le encantaba usar esas dos palabras; eficiente y metódica para describir tareas importantes. Su lema está en 1 Corintios 9:25-27 “todos los que participan en una competencia demuestran autocontrol en todas las cosas.…Por lo tanto, no corro sin una meta ni peleo dándole golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo para que, después de haber predicado a otros, yo no sea desaprobado de algún modo.”

Sin embargo, a nuestro padre le gustaría recordarles a todos sus hijos que no todo lo que hay por hacer vale la pena hacerlo. Que estamos viviendo en un mundo lleno de ambigüedad, donde muchos hombres ponen una fachada y ocultan lo que realmente son. Un mundo donde todo lo que parece importante se hace obsoleto cuando cambia la opinión popular y cambia el algoritmo – y ya no es importante. El quisiera que recordemos que es fácil confundirse con todas las cosas brillantes y perder el rumbo. Nuestro padre nos recordaría el consejo de Jesús en Apocalipsis 3: 17-18Tú dices “soy rico, he conseguido riquezas y no necesito absolutamente nada”, pero no te das cuenta de que eres desdichado, digno de lástima, pobre y ciego, y de que estás desnudo.  Por eso te aconsejo que me compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, ropas blancas para que vayas vestido y no quede a la vista la vergüenza de tu desnudez, y pomada para los ojos para que te la apliques y puedas ver. “¿Qué tipo de tesoro estamos buscando?

Arnoldo Galiano laboreo arduamente por el tesoro correcto. Su tesoro está a salvo en el cielo hasta el día en que Dios le pida que se levante y viva una vez más. Job describió ese día de la mejor forma cuando escribió en Job 14:14,15 “Si un hombre muere, ¿puede volver a vivir? ….. Tú llamarás y yo te responderé. Ansiarás volver a ver la obra de tus manos.”  Cuando llegue ese día yo quiero estar allí con mi familia para recibirlo.

Los deseos de un hombre espiritual, y un hombre de familia

Finalmente, para las personas a quien el llamo amigo; y a sus parientes queridos con los que Arnoldo pasó sus últimos meses y años – y tal vez compartiendo en momentos que normalmente no hizo en su pasado. A las personas, que hallan menospreciado o descartado la sabiduría y la fe inquebrantable de un anciano que apenas llegó a la escuela primaria: me gustaría recordarles que muchos eruditos del pasado y el presente, hombres y mujeres muy educados, y expertos en todos los campos de la ciencia y el conocimiento, también comparten su fe.  No la fe crédula que la mayoría del mundo conoce. No es el tipo de fe que exige creer sin pruebas. No es el tipo de fe que es el objetivo de la sátira y el ridículo en las películas modernas y las controversias sociales. La fe que Arnoldo pretendía compartir es una fe verdadera: fe basada en la evidencia y se define en Hebreos 11: 1 “La fe es la certeza de que sucederá lo que se espera, la prueba convincente de que existen realidades que no se ven.” 

Si usted concia bien a Arnoldo Galiano, sabrá que si tenia una cita con el a las 10am – a las 9:55 el estaba presente.  Teníamos fe en su puntualidad.  Fe basada en las pruebas de su historial de puntualidad.  Ese mismo, es el tipo de Fe que el reciprocaba en su Creador Jehová Dios.

Me gustaría concluir con un mensaje que nuestro padre llevo a todo a quien lo escuchara durante su vida. “Si tienes hambre y sed de justicia como mi padre, Si eres manso y pacífico, encontrarás consuelo en la promesa de Dios en el Salmo 37: 9-11 “Porque los hombres malvados serán eliminados, pero los que esperan en Jehová poseerán la tierra. Solo un poco más, y los malvados ya no estarán; Verás dónde estaban y no estarán allí. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y encontrarán un deleite exquisito en la abundancia de paz.”

 Si esta promesa te es atractiva, entonces sigue haciendo lo que tu mano encuentra para hacer … Pero no golpees el aire: toma en serio las palabras de Romanos 6:23 “Porque el salario que el pecado paga es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor.”   Todos podemos trabajar en hacer todo cuanto podamos para ganarnos este regalo”, ¡y mi papá quisiera que lo lograremos!  Entonces, ¡hagamos todo cuanto podamos — ya!